Después del mensaje: hacia dónde van las relaciones públicas

26 de septiembre · Día Interamericano de las Relaciones Públicas

Después del mensaje: hacia dónde van las relaciones públicas

Una mirada desde México y América Latina a la confianza, la reputación y el nuevo poder de los públicos

Cada 26 de septiembre, quienes nos dedicamos profesionalmente a las relaciones públicas tenemos una fecha para detenernos y mirar hacia nuestra propia profesión. En América Latina existen distintas fechas nacionales para reconocer y conmemorar el ejercicio de las relaciones públicas, pero el 26 de septiembre tiene un significado particular para nuestra región porque conmemora el Día Interamericano de las Relaciones Públicas. La fecha tiene, además, una relación directa con México: en 1960, en la Ciudad de México, se celebró la Primera Conferencia Interamericana de Asociaciones de Relaciones Públicas, encuentro en el que se constituyó la Federación Interamericana de Relaciones Públicas, antecedente de la actual Confederación Interamericana de Relaciones Públicas, CONFIARP. A partir de ese momento, el 26 de septiembre quedó vinculado con la historia y la evolución de nuestra profesión en el continente.

Reconocimiento institucional en México

Desde el trabajo impulsado por la Asociación Latinoamericana de Relaciones Públicas, ALARP, Capítulo México, esta fecha también ha conseguido reconocimiento en el ámbito estatal. Jalisco estableció el 26 de septiembre como Día Estatal del Relacionista Público.

Estas fechas son importantes, pero no deberían convertirse únicamente en una ocasión para felicitarnos entre colegas. Una conmemoración profesional también debería servir para preguntarnos dónde estamos, qué hemos construido, qué nos está haciendo cambiar y, sobre todo, qué necesitamos hacer para que las relaciones públicas sigan siendo una disciplina relevante en una sociedad que se transforma a una velocidad que hace apenas unos años resultaba difícil imaginar.

¿Qué significa hacer relaciones públicas en una sociedad que recibe información de manera diferente, que confía menos en muchas de sus instituciones y que tiene hoy una capacidad de producir, cuestionar y amplificar mensajes que antes estaba concentrada en unos cuantos actores?

Ya no se trata solamente de comunicar

Durante muchos años, una parte importante del trabajo de relaciones públicas estuvo asociada con conseguir cobertura en medios, construir mensajes, organizar eventos, mantener relaciones con periodistas, cuidar la imagen institucional y responder ante situaciones de crisis. Todo eso continúa formando parte de nuestro trabajo. Lo que ha cambiado es el contexto en el que esas actividades ocurren y, con él, la dimensión estratégica que necesita tener nuestra profesión.

86.1%

De las personas de seis años y más en México utilizó internet durante 2025 — 104.9 millones de personas. Hace diez años eran 61.4 millones: más de 43 millones de personas se incorporaron al universo de usuarios de internet del país en una década.

Fuente: INEGI, ENDUTIH 2025

El dato por sí mismo habla de conectividad, pero para quienes trabajamos en relaciones públicas significa algo más: hoy existe una cantidad mucho mayor de personas con capacidad para participar en las conversaciones públicas, compartir información, cuestionar a las organizaciones y construir sus propias interpretaciones sobre ellas.

Los públicos, por tanto, ya no ocupan solamente el lugar de receptores de nuestros mensajes. También producen información, recomiendan, cuestionan, comparten, amplifican, generan conversaciones y, en determinadas circunstancias, pueden modificar de manera importante la percepción que existe sobre una organización. La relación dejó de ser lineal y se volvió mucho más dinámica.

Por eso considero que una de las principales transformaciones de las relaciones públicas consiste precisamente en pasar de una lógica centrada en el mensaje a una lógica centrada en la relación. El mensaje sigue siendo necesario, pero ya no puede ser el punto de partida de todo. Antes de preguntarnos qué vamos a decir, necesitamos entender con quién estamos hablando, qué está ocurriendo en su entorno, qué espera de nosotros y qué experiencia ha tenido con la organización.

El problema ya no es solamente llegar

Durante mucho tiempo, una de las preguntas centrales de la comunicación fue cómo conseguir que nuestro mensaje llegara a determinadas audiencias. Hoy la pregunta empieza a ser otra: ¿qué hace que alguien crea en aquello que estamos diciendo?

31% Confianza en las noticias en México — su nivel más bajo desde 2017
66% Usa redes sociales semanalmente para informarse
37% Confianza general en las noticias a nivel internacional

Fuente: Reuters Institute, Digital News Report 2026 (México y resumen ejecutivo)

Esto plantea una paradoja que las relaciones públicas no pueden ignorar. Tenemos más canales, más velocidad y más posibilidades para llegar a las personas, pero eso no significa que exista automáticamente mayor confianza. Podemos conseguir millones de impresiones y, al mismo tiempo, no conseguir credibilidad.

El fenómeno tampoco es exclusivo de México: la confianza en las noticias consumidas a través de redes sociales se encuentra en 22% a nivel global, e incluso las respuestas informativas proporcionadas por chatbots de inteligencia artificial generan niveles de confianza todavía menores (Reuters Institute, 2026).

Para las relaciones públicas, esto representa un cambio fundamental. Durante años hemos hablado de posicionamiento, visibilidad, alcance y presencia. Hoy tenemos que incorporar con mucha mayor fuerza una palabra que quizá siempre estuvo en el centro de nuestra profesión, pero que adquiere una dimensión diferente: confianza.

La visibilidad puede conseguirse mediante una campaña. La confianza, en cambio, se construye a través del tiempo y se pone a prueba en cada interacción.

América Latina y el desafío de volver a conversar

El contexto latinoamericano agrega otra dimensión al problema. El Edelman Trust Barometer 2026 identifica una creciente tendencia hacia lo que denomina “insularidad”, es decir, una disposición a confiar principalmente en personas que piensan, viven o se informan de manera similar a nosotros.

74%

De las personas en América Latina manifiesta que duda o no está dispuesta a confiar en alguien que piensa, vive o se informa de manera diferente.

Fuente: Edelman Trust Barometer 2026

Este dato debería interesarnos especialmente. Las relaciones públicas tienen, entre otras funciones, la responsabilidad de ayudar a construir vínculos entre organizaciones y públicos. En una sociedad donde las personas tienen cada vez más posibilidades de elegir con quién conversar y qué información consumir, construir puentes entre posiciones diferentes se vuelve más complejo, pero también más necesario.

No se trata de pretender que todos pensemos igual. Tampoco de utilizar la comunicación para eliminar las diferencias. Se trata de generar condiciones para que esas diferencias puedan coexistir dentro de una conversación razonable y, cuando sea posible, encontrar puntos de coincidencia. En ese sentido, las relaciones públicas tienen una responsabilidad que va más allá de los intereses inmediatos de una organización: nuestra profesión también participa en la construcción del diálogo social.

La reputación ya no puede ser un asunto periférico

Otro cambio importante tiene que ver con la manera en que las organizaciones están entendiendo la reputación. La décima edición de Approaching the Future, elaborada por Corporate Excellence en colaboración con CANVAS Estrategias Sostenibles y Global Alliance for Public Relations and Communication Management, consultó a más de 2,100 profesionales de 16 países.

Reputación como prioridad estratégica (2025)

Global61.1%
América Latina73.7%

Fuente: Corporate Excellence, Approaching the Future 2025

Sin embargo, existe una diferencia interesante entre reconocer la importancia de la reputación y trabajar realmente sobre ella. En América Latina, 61% de las organizaciones participantes señaló que estaba trabajando en comunicación corporativa, mientras que 52.1% indicó estar trabajando específicamente en reputación.

Esta diferencia debería hacernos pensar. La reputación no se construye únicamente mediante comunicación. Se construye con decisiones, comportamientos, experiencias, liderazgo, cultura organizacional y, por supuesto, comunicación. Una organización puede desarrollar una campaña extraordinaria y, al mismo tiempo, tomar decisiones que contradigan aquello que está diciendo.

Ahí es donde las relaciones públicas tienen una oportunidad para recuperar una función profundamente estratégica: no solamente ayudar a comunicar las decisiones de una organización, sino participar en la comprensión de cómo esas decisiones pueden ser recibidas por sus públicos y qué consecuencias pueden tener para la relación.

México tiene una tarea pendiente

El Sondeo Nacional de Relaciones Públicas 2025-2026, realizado por ALARP Capítulo México, reunió 263 registros provenientes de 30 entidades federativas y permite observar algunas contradicciones interesantes en la manera en que se percibe y se practica nuestra profesión.

Percepción vs. práctica de las relaciones públicas en México

Considera muy relevantes las RR. PP.83.7%
Cuenta con un área formal de RR. PP.29.7%
Nunca ha contratado especialista o agencia52.9%

Fuente: ALARP México, Sondeo Nacional de Relaciones Públicas 2025-2026

El sondeo no pretende presentarse como una encuesta probabilística nacional y, por ello, sus resultados no deben generalizarse estadísticamente a toda la población. Su valor está en ofrecer una primera fotografía de la percepción y práctica de las relaciones públicas entre quienes participaron y, sobre todo, en abrir una conversación que necesitamos continuar con mayor investigación. Próximamente estaremos compartiendo los resultados completos para su consulta en ALARPMexico.com.

La lectura que podemos hacer es clara: las relaciones públicas tienen un reconocimiento importante, pero todavía existe una brecha entre reconocer su valor y colocar la función de relaciones públicas dentro de las estructuras de decisión de las organizaciones. No basta con decir que las relaciones públicas son importantes. Tenemos que demostrarlo con investigación, medición, resultados y capacidad para participar en las conversaciones estratégicas de las organizaciones.

La inteligencia artificial cambia nuestro trabajo, pero no nuestra razón de ser

Hablar del futuro de las relaciones públicas obliga también a hablar de inteligencia artificial. Sin embargo, sería un error reducir esta conversación a la pregunta de si la IA sustituirá o no a los profesionales. La transformación ya está ocurriendo.

95.9% De organizaciones ya permite el uso de IA
47% Cuenta con un marco de uso responsable
60.3% La ve como oportunidad reputacional
56.1% Reconoce que incrementó el riesgo reputacional

Fuente: Global Alliance for Public Relations and Communication Management, Reimagining Tomorrow 2026

Estos datos nos colocan frente a una responsabilidad profesional muy concreta. La inteligencia artificial puede ayudarnos a analizar grandes cantidades de información, identificar patrones, producir borradores, resumir documentos y acelerar muchas tareas que hasta hace poco requerían una cantidad considerable de tiempo. Eso no debería preocuparnos por sí mismo: puede permitirnos dedicar más tiempo a aquello que realmente requiere criterio profesional.

40%

De las tareas realizadas por profesionales de relaciones públicas podrían ser asistidas por herramientas de inteligencia artificial — el análisis apunta más hacia una transformación de tareas que hacia una sustitución generalizada de empleos.

Fuente: Chartered Institute of Public Relations (CIPR), AI in PR

Nuestro valor profesional, por tanto, tendrá que desplazarse cada vez más hacia aquello que una herramienta no puede resolver por sí misma: interpretar el contexto, comprender a las personas, valorar consecuencias, identificar riesgos, tomar decisiones éticas, negociar, escuchar, anticipar y asesorar.

Una herramienta puede ayudarnos a producir un mensaje en segundos. Lo que no puede hacer por nosotros es decidir si ese mensaje debe publicarse, cuándo hacerlo, ante qué público, con qué tono y cuáles pueden ser sus consecuencias.

El nuevo poder de los públicos

La fragmentación de las audiencias también está modificando el mapa de influencia. En México, el Reuters Institute ha documentado el crecimiento del papel de creadores de contenido e influencers en el consumo informativo. En este nuevo ecosistema conviven medios tradicionales, periodistas, especialistas, creadores, comunidades digitales y personas que, sin formar parte de ninguna estructura mediática tradicional, pueden adquirir una enorme capacidad para influir en una conversación.

Esto significa que nuestro trabajo de identificación de públicos también necesita evolucionar. Ya no basta con saber quiénes son nuestros públicos. Tenemos que comprender quién tiene capacidad de influencia, quién puede legitimar, quién puede cuestionar, quién puede amplificar una conversación, quién puede generar una crisis, quién puede ayudarnos a construir credibilidad y, sobre todo, a quién no estamos escuchando.

El mapa de públicos del futuro será necesariamente más dinámico y requerirá una observación permanente del entorno. Las relaciones públicas tendrán que incorporar cada vez más herramientas de inteligencia de datos, escucha social, análisis de tendencias y monitoreo de conversaciones, pero sin olvidar que detrás de cada dato existe una persona, una comunidad o una expectativa que necesita ser comprendida.

De comunicar a interpretar

Todo esto nos lleva a una transformación que considero fundamental. El profesional de relaciones públicas del futuro no será simplemente quien sepa comunicar mejor. Será quien pueda interpretar mejor: lo que está ocurriendo en la sociedad, lo que está cambiando en los públicos, lo que puede representar una amenaza para una organización, lo que puede convertirse en una oportunidad y, especialmente, lo que todavía no es evidente.

Muchas personas saben escribir. Muchas saben publicar. Muchas saben producir contenido. Muchas pueden organizar eventos y cada vez existen más herramientas capaces de realizar algunas de estas tareas con una velocidad que antes no era posible. Nuestro valor tendrá que estar cada vez más en nuestra capacidad para comprender el contexto y convertir esa comprensión en decisiones.

Eso implica fortalecer competencias que quizá nunca dejaron de ser importantes, pero que ahora adquieren una nueva dimensión: investigación, análisis, pensamiento estratégico, escucha, negociación, ética, gestión de crisis, construcción de relaciones, conocimiento de los públicos y capacidad para asesorar a quienes toman decisiones.

¿Hacia dónde vamos?

Si observamos lo que está sucediendo en México y América Latina, podemos identificar una dirección bastante clara. Las relaciones públicas tendrán que trabajar cada vez más sobre la confianza, la reputación y la capacidad de las organizaciones para relacionarse de manera responsable con públicos más informados, más fragmentados y con mayor capacidad de participación.

También tendremos que aprender a trabajar en un entorno en el que la información se produce y circula a una velocidad inédita y en el que la inteligencia artificial formará parte habitual de nuestros procesos. Eso no significa abandonar nuestras herramientas tradicionales, sino utilizarlas dentro de una perspectiva más amplia y estratégica.

La formación profesional será otro elemento decisivo. No podemos pretender que una persona que estudió relaciones públicas hace diez, quince o veinte años pueda desarrollar toda su carrera utilizando únicamente los conocimientos con los que inició su formación. La actualización permanente dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición del ejercicio profesional.

Y también tendremos que hablar más de medición. Si queremos que las relaciones públicas ocupen un lugar más importante dentro de las organizaciones, necesitamos demostrar qué valor generan: pasar de hablar solamente de actividades a hablar de resultados, de impacto, de cambios en la percepción, de calidad de las relaciones y de contribución a los objetivos estratégicos.

¿Hemos avanzado?

La respuesta es sí. Hemos avanzado en profesionalización, en herramientas, en investigación, en formación y en reconocimiento del papel estratégico de la comunicación y las relaciones públicas. Pero avanzar no significa que el camino esté terminado.

Nuestro propio sondeo nacional muestra una situación que resume muy bien el momento que estamos viviendo: existe un reconocimiento amplio de la relevancia de las relaciones públicas, pero todavía son pocas las organizaciones que cuentan con estructuras formales dedicadas a esta función.

La oportunidad está precisamente ahí. Tenemos que conseguir que las relaciones públicas dejen de aparecer únicamente cuando existe una crisis, cuando hay que organizar un evento, cuando necesitamos cobertura mediática o cuando una organización quiere mejorar su imagen. Tenemos que estar presentes antes, cuando se analizan las decisiones, cuando se identifican los públicos, cuando se anticipan riesgos y cuando se construyen las condiciones para que una organización pueda relacionarse mejor con su entorno.

En otras palabras, tenemos que recuperar y hacer visible una de las características más valiosas de nuestra profesión: nuestra capacidad para entender que detrás de cada organización existen personas y que detrás de cada decisión existen relaciones que pueden fortalecerse o deteriorarse.

El futuro sigue siendo humano

En 1960, profesionales de distintos países de América se reunieron en México para construir una visión regional de las relaciones públicas. Hoy vivimos en un contexto completamente diferente, con tecnologías que aquellos profesionales difícilmente habrían podido imaginar, pero la esencia de nuestra profesión continúa vigente.

Las herramientas han cambiado. Los medios han cambiado. Los públicos han cambiado. La velocidad ha cambiado. Incluso la manera en que las personas construyen confianza ha cambiado. Pero las relaciones siguen siendo humanas.

Por eso, en este Día Interamericano de las Relaciones Públicas, considero que nuestra principal tarea no debería ser preguntarnos cuál será la siguiente herramienta que tendremos que aprender. Deberíamos preguntarnos qué tipo de profesionales necesitamos ser para responder a una sociedad que exige organizaciones más transparentes, más responsables y más capaces de escuchar.

Necesitamos profesionales capaces de observar antes de actuar, de escuchar antes de responder, de comprender antes de comunicar y de anticipar antes de reaccionar.

El futuro de las relaciones públicas no dependerá de nuestra capacidad para hablar más. Dependerá de nuestra capacidad para construir relaciones más sólidas, comprender mejor a nuestros públicos y generar confianza en un entorno donde confiar resulta cada vez más difícil.

“Después del mensaje está la relación. Y después de la relación está la confianza.”

Ahí, precisamente, está buena parte del futuro de nuestra profesión.

Felipe Reyes Barragán Presidente nacional · Asociación Latinoamericana de Relaciones Públicas, ALARP, Capítulo México

Fuentes consultadas

  1. Chartered Institute of Public Relations (CIPR). (s. f.). Humans needed more than ever: New CIPR AI in PR report finds AI tools assisting with 40% of PR tasks. newsroom.cipr.co.uk
  2. Congreso del Estado de Sinaloa. (2026). Aprueba Congreso iniciativa ciudadana e instituye 26 de septiembre como Día Estatal del Relacionista Público [Comunicado de prensa]. congresosinaloa.gob.mx
  3. Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership. (2025). Approaching the Future 2025 (10.ª ed.) [en colaboración con CANVAS Estrategias Sostenibles y Global Alliance for Public Relations and Communication Management]. corporateexcellence.org
  4. Edelman. (2026). Edelman Trust Barometer 2026: informe América Latina. edelman.com
  5. Global Alliance for Public Relations and Communication Management. (2026). Reimagining Tomorrow 2026. globalalliancepr.org
  6. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2025). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025.
  7. Reuters Institute for the Study of Journalism. (2026). Digital News Report 2026: Mexico. Universidad de Oxford. reutersinstitute.politics.ox.ac.uk
  8. Reuters Institute for the Study of Journalism. (2026). Digital News Report 2026: Executive summary. Universidad de Oxford. reutersinstitute.politics.ox.ac.uk
  9. Asociación Latinoamericana de Relaciones Públicas, Capítulo México (ALARP México). (2026). Sondeo Nacional de Relaciones Públicas 2025-2026 [Próxima publicación]. alarpmexico.com

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